jueves, 2 de febrero de 2012

El dulce en mi -Yuki-

Todo mundo sabe que una casa tan grande no se puede manejar sin ocupantes, es un lugar muy grande para vivir sola y Heine lo sabía. Hacía mucho tiempo, pero había tanta gente que pensaba que no cabría y era tiempo de poblarla de nuevo. Había que invocar a todos los que solían vivir ahí... y quizás reclutar más gente. Mientras más mejor...
Golpeo su pipa contra su mano y en un segundo apareció un pequeño recipiente color amarillo en su mano. Al abrirlo, dentro había un polvo de color blanco, que cualquier enfermo de mente confundiría con cocaína, sin embargo, todos los que aún gozan de imaginación verían el azúcar que las madres espolvorean en los brownies, justo cuando terminan de cocinarse. La lanzó al aire y con un movimiento de su pipa comenzó a dirigirla, las mariposas esmeraldas se espolvorearon en ella, hasta adquirir un color crema. Las mariposas danzaban en todos los sentidos, y sin que nadie lo notara empezaron a multiplicarse. 
Un aleteo más grande llenó la habitación y el lugar se llenó de una luz color crema. Inesperadamente todas las mariposas comenzaron a concentrarse en un solo lugar y soltaron un resplandor cegador. 
-Despierta, llevas mucho tiempo dormido. Timidez y dulzura, bondad sin cordura, regresa a la vida joven demonio de la inocencia.- Heine sonrió. Al terminar el resplandor, de donde se concentraron las mariposas quedó el rastro de un niño, cuya piel era tan blanca que se asemejaba al azúcar que se espolvoreo para invocarle.  Tenía un rostro totalmente angelical, y unos ojos amarillos llenos de cariño y timidez. Lo único que no concordaba era un pequeño par de orejas de perro de color amarillas y una cola esponjosa del mismo color rubio del muchacho. 
-Yu...Yuki reportándose- Yuki fue creado como demonio por el dueño anterior del castillo, un reflejo de que no todo lo bueno tiene que ser esencialmente bueno. De temperamento gentil y dulce, Yuki tenía sólo dos especialidades en magia: proteger y regenerar. A diferencia de Heine, su elemento era la tierra y suele tener enorme paciencia para cualquier actividad lo que lo hace presa fácil de tretas y artimañas. 
- Creí que no volveríamos...- 
- Necesitamos toda la ayuda posible para seguir en el juego...- 
- Pues si pero... eres mujer ahora?- 
- Equilibrio, sabes que a él le gusta- Heine suspiro y le tomó de la mano. Vamos es tiempo de regresar a los otros 2...

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